La Habana, la capital de Cuba y la ciudad más grande de la región del Caribe, es una de las ciudades aclamadas culturalmente en este país. Visitar La Habana es como viajar en el pasado en una máquina de tiempo, y definitivamente vale la pena el esfuerzo. La belleza de su arquitectura, sus edificios y los tesoros de sus museos te harán alucinar. La costa, al norte de La Habana, cuenta con más de seis millas de excelentes playas y una extensa franja verde que rodea la ciudad. La sección más antigua de la ciudad es La Habana Vieja y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Habana Vieja tiene muchas plazas, entre las principales se encuentran la “Plaza de Armas”, “Plaza de la Catedral”, “Plaza Vieja” y la “Plaza de San Francisco de Asís”, que mantienen un estilo colonial que recuerda la época cuando se fundó la ciudad en 1519. El sistema de fortalezas que rodean la ciudad, incluido el emblemático “Castillo del Morro”, consta de un total de nueve estructuras principales, consideradas por los expertos como las mayores fortificaciones de este tipo. en toda América Latina.

La Habana ha inspirado a sus escritores y los ha venerado al mismo tiempo. Los filósofos y los poetas han hecho de esta ciudad su guarida durante años como Federico García Lorca y Ernest Hemingway, que forman parte de la historia de la ciudad.

La música: Bolero, salsa, mambo y rumba: la música cubana representa una rica mezcla de tradiciones de África occidental y española con un toque caribeño. Recientemente, cubatón (la versión cubana del reggaetón) ha ingresado al escenario mundial gracias a bandas como Gente de Zona, quienes se han asociado con la estrella pop internacional Enrique Iglesias. En La Habana, el centro cultural de la isla, nunca estás lejos de la música. Dentro de sus cabarets, discotecas, discotecas e incluso en las calles, La Habana siempre se mueve y vibra. Aprende a bailar salsa o mambo directamente de la fuente.

La comida: los restaurantes privados sirven algunos de los platos más deliciosos del Caribe. El lechon asado, pollo, guisos de carne, arroz y frijoles, siempre están en el menu del cubano y cada chef tiene un toque único en estos platos tradicionales.

Los autos: gracias al bloqueo comerciale por décadas, muchos autos que ruedan en La Habana se fabricaron antes del triunfo de la revolución cubana. Verás, e incluso viajarás en coches antiguos que datan de la década del 30, que los conductores locales han mantenido rodando gracias técnicas ingeniosas. A los habaneros les encanta compartir sus habilidades automotrices mientras conducen por el Malecón, la famosa explanada frente al mar de la ciudad.